Despedida

Desperté llorando presintiendo la muerte.
Pensé en mi cuerpo adolorido, ese que nunca he querido.
Gracias a él fui evidencia de un pecado cometido.
Y he vivido en un mundo que nunca me ha comprendido.

No amo la vida tanto para no poder dejarla.
Me fue útil en un tiempo cuando mi matriz dio vida,
después la necesite para cuidar esa otra vida.
Es penoso que lo diga: ni por eso fui querida.

Todos debemos saber que si nacemos, morimos.
Nacer es casualidad, vivir es un prodigio, morir una esperanza.
Ser feliz es un arte, ser alegre es un don, ser perfecto ilusión.
El tiempo es bendición, con él caminamos, crecemos.
Aprendemos, envejecemos y, como parte del proceso, fenecemos.

La alborada, promesa tempranera de ilusiones nuevas.
El crepúsculo, armonía de colores, introducción de la oscuridad.
Arribo de la quietud, de la paz, del silencio, del reposo.
Día y noche, llenos de sentimientos, de ilusiones inherentes al hombre y su vida.

Perdón por hacer algunas reflexiones que fueron parte de esta vida mía.
Perdón por anticipar la despedida, presiento, más desconozco el día de mi partida.
(Agosto de 1999)

– Donají Henestrosa – La soledad impuesta. Pag. 64 Porrúa

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